AUTORRETRATO: Cansancio

De punta a punta de mi ser, cansancio. Tuve que convencer a mi cuerpo de que había de erguirse para seguir caminando el otras veces escaso trecho que me separaba del descanso de la cama conocida. Levántate, sigue andando, camina, un pie tras otro…

Penoso arrastrar.

Intuía el entumecimiento de mañana, el mismo que probablemente se quedará conmigo algún dia más como recordatorio de esa conversación con mi cuerpo. Levántate, sigue andando, camina, un pie tras otro…

Mis pies respondieron, anestesiándose bajo el ala de la juventud. La ciudad aún estaba despierta, pero mi andar era el de muchas horas y en mi cabeza la noche era cerrada.

Llegué a la meta de mis ambiciones sobrecogida por un pensamiento alimentado a lo largo de los años: Qué poderosa máquina es el cuerpo humano.

Al fin acabé sentada de espaldas a la cama escribiendo estupideces, sorprendida de que mis brazos aún respondiesen.

autorretrato

Como el cansancio solo me permite hablar de si mismo, dejo aqui una foto que, cariñosamente, podríamos llamar: AUTORRETRATO EN FRUTERO. Mezcla pues de bodegón clásico y egocéntrico enfoque.

El fantasma

Una noche las llamas abrasaron los árboles que daban sombra. Desde entonces no hay refugio en este desierto. Brazos de fuego me sostienen, caminando hacia una gran catarata. Espejismos que alimentan una sed que no me abandona.

Alrededor del oasis que era mi hogar solo quedan cenizas que se mezclan con la arena.

En el polvo gris queman aún las pisadas de la silueta incendiaria que hizo lumbre de mi reposo. Profundos senderos formados por sus huellas quedan como rastro de la huida. Pero no se pierden en el horizonte tras las dunas, no se alejan. Un camino infinito bordea los ahumados restos de mi fragante palmar. Los pasos primeros se unen con los últimos y dan vueltas. Forman caminos que traspasan la razón en este desierto de calor e introducen la duda.

Quién fue el espectro que prendió fuego a mi sombra.

Fue él o fui yo.

Espejismo desértico con el que os dejo en buenas manos. Más o menos oxidadas, más o menos informatizadas, más o menos fotografiadas.

Me marcho de vacaciones unos días.

Me voy una semanita a la playa a quemarme los pies en otras arenas y a apagar mi sed en agua de mar.

Ea…