DISECCIÓN DEL ‘NO’

Marcho para encontrarme con Mines en tierras eternamente verdes habitadas por duendecillos que viven en vasos de pinta.

Iba a escribir un post de despedida, pero mi pie estresado y los antiinflamatorios son buenos consejeros y me han dicho: si no sabes qué escribir, deja que escriban otros.

Os dejo con un maestro, Salinas, y con algo que acabo de descubrirle… contenedor de verdades como templos engarzadas en torno a la palabra.

A veces un no niega
más de lo que quería, se hace múltiple.
Se dice: ‘‘no, no iré’’
y se destejen infinitas tramas
tejidas por los síes lentamente,
se niegan las promesas que no nos hizo nadie
sino nosotros mismos, al oído.
Cada minuto breve rehusado
-¿eran quince, eran treinta?-
se dilata en sinfines, se hace siglos,
y un «no, esta noche no»
puede negar la eternidad de noches,
la pura eternidad.
Qué difícil saber a dónde hiere
un no! Inocentemente
sale de labios puros un no puro;
sin mancha ni querencia
de herir, va por el aire.
Pero el aire está lleno
de esperanzas en vuelo, las encuentra
y las traspasa por las alas tiernas
su inmensa fuerza ciega, sin querer,
y las deja sin vida y va a clavarse
en ese techo azul que nos pintamos
y abre una grieta allí.
O allí rebota
y su herir acerado
vuelve camino atrás y le desgarra
el pecho al mismo pecho que lo dijo.
Un no da miedo. Hay que dejarlo siempre
al borde de los labios y dudarlo.
O decirlo tan suavemente
que le llegue
al que no lo esperaba
con un sonar de «sí»,
aunque no dijo sí quien lo decía.

Pedro Salinas

LECCIÓN DIARIA.

Estress de tarso.

Hoy he aprendido que hasta los pies se estresan. Me lo ha dicho un médico con nombre de esteticien.  Mi pie izquierdo está estresado, se duele amargamente por las noches y yo sin enterarme. Qué duro es que venga un extraño a decirte cosas que tu pie no se atreve a contarte ni siquiera en la cama, en momentos de intimidad.

Hay que ver lo importante que es la comunicación y cómo se nota cuando algo falla…

OH!

Siguiendo con la moda autorretratista. Muestra de la transformación que ha sufrido Madrid tras la visita de Dagor este fin de semana pasado.

Ansiosa por ver que cuenta por estos lares, Mr.D, de su viaje.

foto

AUTORRETRATO: Cansancio

De punta a punta de mi ser, cansancio. Tuve que convencer a mi cuerpo de que había de erguirse para seguir caminando el otras veces escaso trecho que me separaba del descanso de la cama conocida. Levántate, sigue andando, camina, un pie tras otro…

Penoso arrastrar.

Intuía el entumecimiento de mañana, el mismo que probablemente se quedará conmigo algún dia más como recordatorio de esa conversación con mi cuerpo. Levántate, sigue andando, camina, un pie tras otro…

Mis pies respondieron, anestesiándose bajo el ala de la juventud. La ciudad aún estaba despierta, pero mi andar era el de muchas horas y en mi cabeza la noche era cerrada.

Llegué a la meta de mis ambiciones sobrecogida por un pensamiento alimentado a lo largo de los años: Qué poderosa máquina es el cuerpo humano.

Al fin acabé sentada de espaldas a la cama escribiendo estupideces, sorprendida de que mis brazos aún respondiesen.

autorretrato

Como el cansancio solo me permite hablar de si mismo, dejo aqui una foto que, cariñosamente, podríamos llamar: AUTORRETRATO EN FRUTERO. Mezcla pues de bodegón clásico y egocéntrico enfoque.

Una de anchoas

Eh, usted! Por el amor de dios! una tapita de anchoas!

POETA SUBURBANO

Las puertas se cerraron tras él. Después de lanzar una mirada desgarbada, pero penetrante, se lanzó con su cantinela. La tiene bien sabida, es siempre la misma, siempre el mismo poema, entonado de igual manera, hoscamente. Afilando la lengua y dirigiéndola como arma, casi rechazando la redondez sensual de las palabras bien unidas. Un poema nostálgico de amores que mueren en un rincón olvidado por la pasión recitado a viva voz día si y día no.

Luego, con suerte, unas monedas y hasta la próxima vez que nos volvamos a encontrar.

Imagen ésta, de la línea 6, que dista mucho de las frecuentes flautas y guitarras que entonan canciones de Simon y Garfunkel en el metro.

Imagen esta que queda, que no tiene nada que ver con la negra sombra que este hombre venía a entonar… Pero cualquier excusa es buena para citar a Borges, así que pensad en la excusa que querais ( El sueño – J. L. Borges).