Frases usadas, gastadas de lo viejas, arrugadas de lo profanadas… hay demasiadas, son la originalidad quebrada por el uso y dejan la credibilidad por los suelos.
Cuan hermosa tuvo que ser la primera vez que alguien dijo “tus ojos son como el mar inmenso” sin haberlo sacado de una película o una mala novela.
(y una imagen)
Zurich, 2008
