Con esa sensación salí del estadio de la Romareda el viernes 12 sobre las 23.45: la de haber asistido a mi primer concierto de verdad. Los demás, simples verbenas de barrio.
Y es que Héroes del Silencio no defraudaron ni un ápice. Respondieron totalmente a todas mis expectativas, que la verdad, eran bastante altas. O bajas, según se mire.
Héroes fueron Héroes en su propio terreno. Y salvo algún que otro problema de Voz de Bunbury, las dos horas y media de concierto fueron magníficas.
