Desde Dobledoble os queremos desear a todos unas Felices Navidades
Esperamos que diafrutéis de estos dias con la familia y los amigos.
Feliz Navidad
Koffu, Mines Y Dagor
Diciembre 25, 2008 a 12:50 am (General)
Tags: navidades felicitacion navidad
Desde Dobledoble os queremos desear a todos unas Felices Navidades
Esperamos que diafrutéis de estos dias con la familia y los amigos.
Feliz Navidad
Koffu, Mines Y Dagor
Noviembre 10, 2008 a 1:50 pm (General, Informática)
Tags: cambios, General, Informática, servidor, theme
Mucho tiempo sin tener noticias nuestras, pero aquí estamos de nuevo… y de nuevo con muchos cambios.
En primer lugar el theme, como veis, ha vuelto a mutar. Siempre con nuestros tonos verdes y amarillos de nuestros orígenes.
Otro cambio, y quizás el más importante, es el cambio de servidor. Por necesidades logísticas (una sobrina mas en casa, un servidor menos en casa) hemos tenido que volver a mudarnos a un servidor externo. De ahí deriva el cambio de theme.
Así que si veis que no todo funciona como debería, por favor, dejadnos un comentario y lo intentaremos arreglar cuanto antes.
Un saludo
Dagor
Septiembre 16, 2008 a 12:51 am (Citas)
Tags: salinas, un no niega
Marcho para encontrarme con Mines en tierras eternamente verdes habitadas por duendecillos que viven en vasos de pinta.
Iba a escribir un post de despedida, pero mi pie estresado y los antiinflamatorios son buenos consejeros y me han dicho: si no sabes qué escribir, deja que escriban otros.
Os dejo con un maestro, Salinas, y con algo que acabo de descubrirle… contenedor de verdades como templos engarzadas en torno a la palabra.
A veces un no niega
más de lo que quería, se hace múltiple.
Se dice: ‘‘no, no iré’’
y se destejen infinitas tramas
tejidas por los síes lentamente,
se niegan las promesas que no nos hizo nadie
sino nosotros mismos, al oído.
Cada minuto breve rehusado
-¿eran quince, eran treinta?-
se dilata en sinfines, se hace siglos,
y un «no, esta noche no»
puede negar la eternidad de noches,
la pura eternidad.
Qué difícil saber a dónde hiere
un no! Inocentemente
sale de labios puros un no puro;
sin mancha ni querencia
de herir, va por el aire.
Pero el aire está lleno
de esperanzas en vuelo, las encuentra
y las traspasa por las alas tiernas
su inmensa fuerza ciega, sin querer,
y las deja sin vida y va a clavarse
en ese techo azul que nos pintamos
y abre una grieta allí.
O allí rebota
y su herir acerado
vuelve camino atrás y le desgarra
el pecho al mismo pecho que lo dijo.
Un no da miedo. Hay que dejarlo siempre
al borde de los labios y dudarlo.
O decirlo tan suavemente
que le llegue
al que no lo esperaba
con un sonar de «sí»,
aunque no dijo sí quien lo decía.
Pedro Salinas
Septiembre 15, 2008 a 3:44 pm (General)
Tags: pie estresado, Se nos va...
Estress de tarso.
Hoy he aprendido que hasta los pies se estresan. Me lo ha dicho un médico con nombre de esteticien. Mi pie izquierdo está estresado, se duele amargamente por las noches y yo sin enterarme. Qué duro es que venga un extraño a decirte cosas que tu pie no se atreve a contarte ni siquiera en la cama, en momentos de intimidad.
Hay que ver lo importante que es la comunicación y cómo se nota cuando algo falla…
Septiembre 4, 2008 a 12:44 am (Citas, General)
Tags: cansancio, Imágenes, Se nos va...
De punta a punta de mi ser, cansancio. Tuve que convencer a mi cuerpo de que había de erguirse para seguir caminando el otras veces escaso trecho que me separaba del descanso de la cama conocida. Levántate, sigue andando, camina, un pie tras otro…
Penoso arrastrar.
Intuía el entumecimiento de mañana, el mismo que probablemente se quedará conmigo algún dia más como recordatorio de esa conversación con mi cuerpo. Levántate, sigue andando, camina, un pie tras otro…
Mis pies respondieron, anestesiándose bajo el ala de la juventud. La ciudad aún estaba despierta, pero mi andar era el de muchas horas y en mi cabeza la noche era cerrada.
Llegué a la meta de mis ambiciones sobrecogida por un pensamiento alimentado a lo largo de los años: Qué poderosa máquina es el cuerpo humano.
Al fin acabé sentada de espaldas a la cama escribiendo estupideces, sorprendida de que mis brazos aún respondiesen.
Como el cansancio solo me permite hablar de si mismo, dejo aqui una foto que, cariñosamente, podríamos llamar: AUTORRETRATO EN FRUTERO. Mezcla pues de bodegón clásico y egocéntrico enfoque.
Septiembre 1, 2008 a 2:28 pm (Se nos va...)
Eh, usted! Por el amor de dios! una tapita de anchoas!
Septiembre 1, 2008 a 2:01 am (Citas, General, Se nos va...)
Tags: Citas, se nos va poeta suburbano
Las puertas se cerraron tras él. Después de lanzar una mirada desgarbada, pero penetrante, se lanzó con su cantinela. La tiene bien sabida, es siempre la misma, siempre el mismo poema, entonado de igual manera, hoscamente. Afilando la lengua y dirigiéndola como arma, casi rechazando la redondez sensual de las palabras bien unidas. Un poema nostálgico de amores que mueren en un rincón olvidado por la pasión recitado a viva voz día si y día no.
Luego, con suerte, unas monedas y hasta la próxima vez que nos volvamos a encontrar.
Imagen ésta, de la línea 6, que dista mucho de las frecuentes flautas y guitarras que entonan canciones de Simon y Garfunkel en el metro.
Imagen esta que queda, que no tiene nada que ver con la negra sombra que este hombre venía a entonar… Pero cualquier excusa es buena para citar a Borges, así que pensad en la excusa que querais ( El sueño – J. L. Borges).
Agosto 28, 2008 a 11:41 pm (Humor, Música)
Tags: Dschinghis Khan, Música, moskau, video
Deben de ser super famosos, pero yo no los conocía… los fantásticos Dschinghis Khan
Agosto 27, 2008 a 12:26 am (Se nos va...)
Tags: remigio personajes celebres plancha
En nuestra entrega de hoy, Remigio Planchudo tenía gran afición por algunas cosas curiosas, como hurgar en sobacos ajenos, robar pelos de bigotes y sobre todo, asar a la plancha.
Hasta que un día le pegaron un tiro. Pero sobrevivió. Fue un gran acontecimiento en el pueblo, y regalaron paella y vino para todos. Luego hubo un empacho por salmonella generalizado. Cosas del oficio.
También acostumbraba a dejar sin pagar las facturas de la luz, hecho por lo que fue condenado con sanción administrativa a no volver a probar en su vida bocatas de atún. Nadie vió relación alguna entre estos dos hechos. Salvo el forense que tuvo que analizar el cadáver del juez
- En efecto, gelatina pura.
Ya de niño, sus padres descubrieron sus inquietudes y le regalaron una cocinita. Mientras los otros niños pasaban las tardes de otoño majándose a palos y abriéndose la cabeza con ladrillos y adoquines, Remigio simulaba suculentos asados y burbujeantes filetes en su cocinita. Tenía un problema, babeaba demasiado cuando se imaginaba a si mismo, en su propia mente perversa-psicópata cocinera, todo ese surtido de productos chisporroteando. Tenía que llevar un babero a todos los lados y lo ponía todo perdido. Gracias a dios, pudo contener sus fluidos a la edad de seis años.
Su padre siempre repetía lo mismo:
- ¡Ay Remigio, Remigio… pedazo de maricón!
Su adolescencia no fue fácil. En su clase, los jóvenes se dedicaban a las cosillas de la edad, como las drogas, los asesinatos, encerrarse en sus habitaciones al grito de sus padres, y dislocarse la muñeca derecha (y la izquierda los zurdos o los que querían probar experiencias nuevas). Pero Remigio no podía olvidar el sonido de la comida asándose contra su fiel metal. Era su droga. Dependía tanto de la plancha que ingresó en un centro especializado en atención a adictos de la plancha. Pero escapó propinando porrazos y guantazos a los lacayos y guardas del lugar. Con una plancha.
Tras escapar, surgió su epoca impresionista. Descubrió el veganoimpresionismo, consistente en mezclar trozos de brócoli y calabacín, artísticamente dispuestos. Se sumergió en la biografía de los grandes artistas de la plancha impresionista, como Planch Gogh.
Canturreaba mientras colocaba con mimo los ingredientes y probaba otros nuevos: un trozo de zanahoria aquí, un poco de brécol, champiñón, un trocito de pierna de su vecina…
También, por aquel entonces, tuvo una novia. Adela. La primera y la última. Lástima que no compartiera su pasión por la plancha, como él.
- ¡Pero que raro eres Remigio, con tus humos, y tus chisporroteos, y tus pedos y tus… cosas!
Remigio se sintió tal ofendido que la dió un planchazo. A la pobre Adela se le quedó la cara de plancha de por vida. Fue contratada para modelo del catálogo de Tefal.
Para olvidar los problemillas de su relación con Adela, y su olor de pies, abrió un restaurante. Lo llamó “La planchería del sur”. Desperdo tanto interés y curiosidad que la ciencia de viajes en el tiempo avanzó una barbaridad. Sólo para poder sobrepasar la larguísima lista de espera del restaurante.
Creaciones como “pedazo de armario embutido en manteca de cerdo a la plancha”, “aire a la plancha”, “tostaditos de patatina sumergida en huevo y aderezado de cebolla (el vulgo la llamaba tortilla de patata” y su más famosa creación, “sorpresa de vagabundo muerto a la plancha” hicieron felices y milionarios a miles de clientes y vendedores de píldoras digestivas y ataúdes respectivamente.
Era tal el éxito que estaba cosechando, que a la edad de 30 años, decidió franquiciarse bajo el nombre “Planchuqui´s Corner”
Empezó a dar conferencias sobre el uso de la plancha por todo el mundo, incluso extendió su sed de conocimientos planchíferos a otros campos como tirarse en plancha a la piscina o el planchado de camisetas de algodón. Para Remigio nada era bastante, y cultivó una gran sabiduría en torno a la planchoesfera.
A la edad de 32 años, decidió traer al mundo su gran creación. Invirtió grandes cantidades de dinero y estiércol en ello. Quería dar con la formula de la crujientidad perfecta. El churruscado perfecto, el crujir de los dioses. Conseguir un alimento tierno por dentro, jugoso como un tomate recien cortado, pero a la vez tan sonoramente crujiente como hielo siendo picado.
Se encerró en su laboratorio y fue guardando todas sus investigaciones en su ordenador. Lamentablemente, un dia, en un afán de innovación, frió a la plancha el disco duro.
- No, los discos duros no se frien. Se asan al horno.
Esa fue la respuesta del servicio técnico.
No se vió con ganas de empezar la investigación de nuevo, asi que pensó en ocupar su mente en otras cosas. Decidió explotar su laboratorio. Todo científico reputado que se precie, había hecho explotar su laboratorio. Y el laboratorio de Remigio aún no había explotado.
Tenía que encontrar la manera de explotar el laboratorio. ¿Dinamita? No ¿Explosivos plásticos? Psa, demasiado convencional.
Fue entonces cuando se le iluminó el fogon -perdón, bombilla-. Una idea que llevaba en su cabeza muchos años. No eran más que leyendas urbanas, pero ¿y si fuese verdad? ¿y si de verdad ocurriera? ¿y si le tocara la loteria?
En efecto, iba a probarlo. No solo podría explotar su laboratorio, también podría comprobar si la leyenda era cierta.
Hace algunos años, en una vieja taberna de Moscú, conocío a alguien que afirmaba tener la fórmula del crujientillo perfecto. ¡Ningún hombre antes lo ha probado! -Afirmó aquel viejo desdentado, y mudo-
La idea era sencilla en esencia, pero compleja en perfume.
Freír una plancha. Es decir, plancha a la plancha. La cantidad de energía que desprendía sería peligroso, pero Remigio sabía lo que arriesgaba y lo que podía obtener a cambio: el elixir de un tostado perfecto.
Se puso manos a la plancha. Sacó sus dos mejores planchas de la colección, las puso juntas con un pedazo de carne de pollo, encendió el fuego.. y esperó.
A los cuatro minutos, el pollo adquirió un color dorado como nunca antes había visto, un olor que sería capaz de resucitar a los muertos, y un sabor digno de enciclopedia. Lo guardó en un tubo de ensayo, y siguió probando con otros tipos de comida.
Lamentablemente a los siete minutos el laboratorio explotó. Pero Remigio ya estaba muy muerto. El pollo estaba envenedado.
Adela fue la culpable. La venganza era una plancha que se servía fria. Se hizo con el elixir perfecto del sabor y montó su restaurante “todo lo que siempre quisiste saber sobre filetes y nunca te atreviste a preguntar”
Por supuesto, Remigio volvió un ratico de su muerte para pedir que su cuerpo fuese asado a la plancha, y sus crujientes restos, ofrecidos como comida a algún animal terrestre no-volador.
Luego volvió a morir un montón.